La pobreza de las élites latinoamericanas: geoestrategia, geoeconomía y sujeción intelectual
En 1924, Robert Lansing, Secretario de Estado del Presidente estadounidense Woodrow Wilson, señaló una verdad lapidaria para América Latina, que por su contundencia y claridad vale la pena transcribir en su totalidad: "México es un país extraordinariamente fácil de dominar porque basta controlar a un solo hombre: el Presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la Presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que eso llevaría otra vez a la guerra. La solución necesita más tiempo: debemos abrir a los jóvenes ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto al liderazgo de Estados Unidos. México necesitará de administradores competentes. Con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y eventualmente se adueñarán de la Presidencia. Sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros".
Cien años después de pronunciada esta declaración, continúa vigente en América Latina y, particularmente, en un país como México, donde la sumisión de sus élites políticas, intelectuales y empresariales es acusada, sea cual sea el signo ideológico que ostenten. El sitiamiento mental es uno de los rasgos definitorios de estas élites que suelen caracterizarse por su incapacidad para pensar con cabeza propia y por admirar y vanagloriar lo ajeno, lo extranjero. El tema no es menor en el contexto actual latinoamericano tras el atrevimiento de líderes de opinión, políticos opositores y hasta intelectuales a incitar la invasión de algún país de la región por alguna potencia extranjera. El fenómeno no es nuevo: durante la década de los sesenta del siglo XXI mexicano, las facciones conservadoras mexicanas buscaron e invitaron a Maximiliano de Habsburgo para instaurar un imperio y erradicar el ideario liberal de avanzada –particularmente las llamadas Leyes de Reforma– adoptado por el Presidente Benito Juárez en su proyecto modernizador.
En medio de la crispación y de enconos instalados por la guerra cognitiva de la desinformación en países como México y Venezuela con el propósito de inocular el odio e incentivar la atomización y la erosión del sentido de comunidad, las élites conservadoras –no pocas veces– pierden el sentido común y los mínimos referentes emanados del nacionalismo. Su abyección y entreguismo no solo remiten a las reverencias y caravanas que muestran ante el mito del llamado libre mercado, sino que abiertamente, cuando no ostentan el poder político, llaman al intervencionismo de los Estados Unidos.
Es el caso de las élites opositoras a los gobiernos en turno de Venezuela y México. Más allá de que se tome postura y pronunciamiento en este espacio respecto a ambos gobiernos, lo importante es analizar esa supeditación de las élites.
Luego de ser despreciada y ninguneada por Donald J. Trump para encabezar un nuevo gobierno en la República Bolivariana de Venezuela, María Corina Machado asiste en pasado 16 de enero de 2026 a la Casa Blanca y "entrega" simbólicamente al mandatario estadounidense el recién logrado Premio Nobel de la Paz. A lo largo de su trayectoria opositora a los últimos dos gobiernos de su país, es constante el apego de Machado a los principios del Foro Económico de Davos, a la privatización total de la industria........
