Querida Raiza, aún sigues presente
Hoy, 15 de agosto, el calendario no marca una pérdida: marca un encuentro. Hace dos años, cuando la tierra dejó de sentir tus pasos, el cielo comenzó a recibir tu risa. Y hoy, con las manos temblorosas pero el corazón firme, vengo a decirte —a gritarte al oído del viento— que no te has ido. Que no hay distancia. Que el amor, esa fuerza indetenible que tú encarnaste como nadie, no conoce de sepulturas ni de olvido.
Raiza Milagros Moyer Agostini. Mi hermana. Mi ángel de carne y hueso que un día decidió volver a ser pura luz.
Naciste un 16 de marzo, el mismo día que nuestra madre, Irma . Como si el destino hubiera querido que compartieras con ella no solo la fecha, sino esa entraña materna, esa capacidad infinita de abrazar, de perdonar, de dar sin medir. Y ahora, con la certeza que me sostiene en las noches oscuras, me atrevo a imaginar —no, a sentir— que te has reencontrado con ella. Que nuestro padre, Hugo , te tomó de la mano con esa delicadeza suya de hombre trabajador y tierno. Que nuestro hermano Gustavo te recibió con su sonrisa franca. Y que Pedro , tu Pedro, tu gran amor de siempre, por fin pudo estrecharte sin la barrera del tiempo ni de la enfermedad. Si el más allá es lo que intuimos en los momentos de profunda paz, sé que allí hay una fiesta silenciosa, un reencuentro de almas que no necesitan palabras porque se reconocen por la vibración del afecto.
Dos años. Dos inviernos y dos primaveras desde aquella llamada que cambió mi vida. Recuerdo cada sílaba de tu voz, quebrada por la enfermedad pero erguida por la entereza y yo te respondí con lágrimas en mis ojos con un artículo aquel 14/08/2024: " Estoy tranquilo, amor. Cumpliste tu misión. Vete en........© Aporrea
