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La urgencia de una alternativa propia: Por el resurgir de la izquierda anticapitalista en Venezuela

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01.04.2026

En la Venezuela de 2026, el escenario político se presenta como un falso dilema entre dos caras de una misma moneda opresora. Mientras las cúpulas se disputan el control del Estado y los recursos, la clase trabajadora, la juventud y los sectores populares enfrentan una ofensiva sin precedentes contra sus condiciones de vida. Hoy, más que nunca, es imperativo romper el cerco mediático y político para construir una referencia de izquierda que sea genuinamente anticapitalista, antiburocrática e internacionalista.

1. El mito del "socialismo" oficial: Burocracia y autoritarismo

​Es fundamental desmitificar el relato del chavismo y el madurismo. Durante años, estas cúpulas usaron las banderas del anticapitalismo y el antiimperialismo como una fachada para consolidar un modelo autoritario y profundamente antidemocrático. Lejos de avanzar hacia la emancipación, han gestionado la crisis en beneficio de una nueva casta burocrática.

​Esta gestión ha servido como la peor propaganda posible para la izquierda mundial, asociando "la justicia social" con la miseria y la represión. Debemos ser claros: el gobierno de Maduro no es, ni fue nunca, una alternativa al capitalismo; es una de sus formas más degradadas y autoritarias.

2. Ni cúpulas oficialistas ni opositoras: Enemigas del pueblo

​La clase trabajadora no puede ni debe elegir a su verdugo. Por un lado, tenemos a los hermanos Rodríguez (una especie de neomadurismo) y la cúpula del PSUV, y por el otro, a María Corina Machado y las derechas tradicionales. Ambos bloques representan intereses ajenos a las mayorías.

​El Madurismo ¿y ahora el rodriguismo?: Representa la entrega del país y la represión estatal.

​La Oposición Patronal: También es más entrega neocolonial y se ha servido de las políticas antiobreras y el diseño represivo del gobierno de Maduro y ahora de Los Rodríguez.

​Ambos sectores desprecian las luchas de las mujeres trabajadoras, de la juventud y de las disidencias, utilizándolas solo como fichas de negociación en sus pactos de poder.

3. Un antiimperialismo sin ambigüedades contra la entrega neocolonial

​La lucha contra el imperialismo es hoy una tarea de primer orden, pero no puede ser selectiva. Hay que condenar el carácter neocolonial de las políticas impuestas por administraciones externas, como las representadas por Trump, que buscan reducir a Venezuela a una factoría de recursos.

​Sin embargo, ser antiimperialista hoy en Venezuela implica también confrontar a quienes, desde el Palacio de Miraflores, actúan como gestores de esa misma entrega. El gobierno de los Rodríguez se ha puesto al servicio de intereses transnacionales, aplicando medidas de ajuste que la propia María Corina Machado firmaría con gusto. La soberanía no se defiende con discursos, sino con la independencia política de los trabajadores frente a cualquier potencia o capital extranjero.

​4. Recuperar los derechos y barrer con la burocracia sindical

​La lucha por el salario y las condiciones de vida exige una confrontación directa contra el patrón público y el patrón privado. Ambos explotan por igual, amparados en la destrucción del Artículo 91 de la CRBV, y tantos derechos más.

​En este camino, es vital alertar sobre las "correas de transmisión" de las cúpulas:

​La CBST: Una oficina gubernamental disfrazada de central sindical que santifica el hambre.

​Burocracias sindicales opositoras: Sectores que hablan de "salarios" solo para movilizar a la base en favor de una agenda que beneficia al sector privado explotador, ocultando que sus jefes políticos pretenden precarizar aún más el trabajo.

​Necesitamos sindicatos independientes, democráticos y de combate que no se vendan a ninguna mesa de negociación de las élites.

5. Por un reagrupamiento internacionalista contra la barbarie

​Venezuela no es una isla. El avance de la extrema derecha global nos empuja hacia un escenario de guerras, genocidios y barbarie social. La respuesta no puede ser el aislamiento, sino el reagrupamiento internacionalista.

​Hacemos un llamado a la solidaridad y a la unidad de acción con los pueblos que resisten en el mundo. La construcción de proyectos revolucionarios que movilicen con fuerza es la única garantía para frenar las políticas de muerte del capitalismo global.

​Conclusión: La izquierda anticapitalista en Venezuela debe resurgir sin complejos, con un programa propio que no pida permiso a las cúpulas y que se asuma como la única alternativa real para quienes lo producen todo y no poseen nada. ¡Por la autonomía de clase y la derrota del modelo de hambre!


© Aporrea