El pulso del sueldo, la dignidad y el trabajo
Vivimos en un país de espejismos y burbujas deslumbrantes. Los precios corren al ritmo de un dólar paralelo que salta muros, mientras nuestro ingreso camina encadenado a un bolívar que no alcanza ni para el pan de la tarde. No resulta perdurable una paz que se construye sobre las necesidades del que produce. La verdadera paz no es solo ausencia de conflictos; es la justicia que comienza con el reconocimiento del trabajo dignamente remunerado.
Redefinir el sueldo es hoy un acto de fe patriótica. Quien no habla del sueldo, no habla de Venezuela. Quien ignora la contratación colectiva, ignora la paz verdadera. La producción no se decreta, se motiva y se construye. Y no hay mayor motivación que saber que tu esfuerzo te garantiza una vida digna, no una sobrevivencia humillante.
Se ha impuesto una frontera invisible donde los precios se calculan con base al dólar del mercado financiero paralelo, mientras que nuestro ingreso se........
