La insaciable sed de la IA y el espejo roto del sistema eléctrico venezolano
«ALERTA: Por Demanda ALTA, se coordinan bloques de administración de carga con una duración máxima de cinco (5) horas, aplicables en el turno de la noche».
Este fue el mensaje de texto que parpadeó en la pantalla de mi teléfono celular. Para cualquier venezolano, estas líneas no son una novedad; son la notificación oficial, redactada con un eufemismo casi quirúrgico, de que nos esperan cinco horas a oscuras. Sin embargo, leer esta alerta mientras analizaba un reciente informe de Bloomberg sobre el impacto ambiental de las grandes corporaciones tecnológicas me produjo un cortocircuito mental.
El contraste es brutal, casi irónico. Mientras en el norte global gigantes de la talla de Microsoft y Google entran en crisis porque la Inteligencia Artificial (IA) consume demasiada energía para sus metas ecológicas, en Venezuela la realidad nos apaga la luz simplemente porque el sistema no da más. Ambos escenarios, aunque situados en extremos opuestos del desarrollo, exponen una misma verdad: el futuro digital está chocando de frente contra los límites de la infraestructura energética.
El «golfo contable» de las Big Tech
El auge de la IA nos prometió un mañana optimizado, pero ha traído consigo una realidad incómoda: los algoritmos no se alimentan solo de datos, se alimentan de electricidad en cantidades........
