La transición es un paréntesis
A veces el orden de los factores sí altera el producto, y en Venezuela eso no es metáfora: es diagnóstico. Aquí el orden importa porque vivimos en un país donde una palabra mal puesta puede encender una cola, tumbar un negocio o levantar una esperanza. El orden es casi un acto de supervivencia.
Cuando uno dice “primero resuelvo y después veo”, está hablando desde la lógica del apagón, del agua que llega cuando quiere, del sueldito que no alcanza ni para el desayuno. Pero cuando uno dice “primero veo y hago y espero que con eso resuelva”, ya está pensando como país que quiere volver a planificar. El orden altera el producto económico.
Porque la economía venezolana —esa criatura que a veces parece un acertijo y otras un chiste cruel— funciona con un orden invertido. Aquí primero sube el dólar y después la explicación. Primero aparece la inflación y después el salario. Primero se ajusta el precio y después se anuncia la medida. El orden altera el producto, pero también revela la lógica: vivimos en un sistema donde la causa llega tarde y el efecto llega temprano.
La gente lo sabe. Por eso en el mercado uno escucha frases como “compra hoy, que mañana,seguro, amanece más caro”. Esa frase es casi un tratado de macroeconomía tropical. En un país normal, el orden sería: ingreso → ahorro → consumo. Aquí es: consumo → sobrevivencia → y si queda algo, pagar alguna deuda. Porque en Venezuela todos cargamos con una deuda astronómica, aunque algunos crean que no deben ni una locha. El orden altera el producto financiero.
Y sin embargo, en medio de ese desorden estructural, la gente ha creado su propio orden paralelo. La economía real —la de la calle, la del bodegón, la del emprendimiento, la del “pago móvil pa’ hoy”— funciona porque la gente decidió que si el país no se ordena, se ordenan ellos. Primero la creatividad, después la norma. Primero la necesidad, después la teoría. El orden altera el producto, pero también lo salva.
La diáspora lo vive distinto. Para ellos el orden es: mandar remesas → sostener a la familia → mantener el vínculo. Para los que se quedaron, el orden es: resolver el día → estirar el ingreso → no perder la fe. Dos órdenes distintos, un mismo producto: sostener un país que........
