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Los rostros de la fe VII: La mujer cananea

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01.03.2026

Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora. Mateo 15:28.

El pasaje de la mujer cananea es uno de los más contundente, desconcertante y revelador de los evangelios. La primera vez que lo escuchamos o leemos puede llegar a parecernos que hay una gran dureza en las palabras de Jesús ante el clamor de esta mujer; sin embargo, esta historia nos muestra la manera en la que el ser humano puede, literalmente, conquistar el corazón de Dios con su actitud. Jesús había salido hacia la región de Tiro y Sidón, un territorio gentil, alejado de su propia gente, de los israelitas. Una mujer valiente rompe con el silencio cultural y religioso; cuando Dios está presente no es importante la religión que practiquemos, lo que realmente importa es Su presencia y nuestra fe en Él. ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija está gravemente atormentada por un demonio.” Mt. 15:23.

Aparentemente, pareciera que Jesús la ignora, así como las celebridades ignoran a sus admiradores cuando en la calle les gritan y expresan su aprecio: “Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.” Mt. 15:24. Y los discípulos tuvieron la actitud de todos los que rodean a la estrella. No obstante, el silencio de Jesús no se trataba de indiferencia o altivez de su parte, tenía un propósito. Además, le dice a sus discípulos, pero la mujer escucha: Él........

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