Indígenas de Apure son arrasados por las enfermedades y la pobreza ante la inclemencia del Estado
Un drama humanitario que se agrava.
La devastación que viven hoy los pueblos indígenas en el estado Apure ha llegado a un punto de no retorno, es una tragedia nacional que transcurre en silencio, lejos de las cámaras y del interés político, las comunidades Jivi, Cuiva, Pumé, Yaruro y Capuruchanos, de los Municipios, Achaguas, específicamente en Guachara, y en el municipio Pedro Camejo y Rómulo Gallegos, sobreviven en condiciones de deterioro absoluto: sin servicios médicos ni educativos, sin acceso a agua potable ni alimentos básicos, e incluso sin la esperanza de permanecer en sus territorios históricos.
Sin embargo, esta desolación no comenzó ayer, es el resultado de décadas de abandono institucional, corrupción y desidia estatal, enfermedades erradicadas hace años, como el paludismo o la tuberculosis, regresaron con fuerza, mientras la desnutrición infantil avanza sin contención, según un estudio de Kapé Kapé (2024) , el 63% de las comunidades indígenas del sur de Apure no recibe atención médica regular, y más del 70% carece de esquemas básicos de vacunación, en muchos caseríos, las muertes se registran en cuadernos comunitarios, porque no existen médicos ni funcionarios que extiendan una partida de defunción, y los costos de trasladar alguno son elevados, exigidos en dólares en efectivo e incluso extorsivos.
El Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes (ULA) advirtió en 2023 que la situación sanitaria indígena en Apure y Amazonas constituye una “catástrofe humanitaria sostenida”, comunidades enteras, desesperadas, se trasladan hacia San Fernando de Apure buscando atención o alimentos, pero terminan confinadas en cinturones de miseria........
