Perder la libertad
El tigre va a vivir mejor, pero ha llevado una vida mala, dentro de una jaula que le ha dejado inútil para el albedrío, que es la virtud primera y última de un tigre
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Ángel Antonio Herrera
Han traído a un santuario español de animales a un tigre emocionante, el último que trabajó en un circo, en Portugal. Ahí va a vivir, después de una vida de dieciséis años en cautividad, en la que cumplió una hoja de servicios que iba desde ... el remolque de intendencia a la pista de espectáculo. Este tigre casi se nos traspapela entre la China de Sánchez y el papeleo de Peinado, entre el último desmelene de Trump y el penúltimo de Koldo, pero el tigre es una noticia en que hay que pararse un momento, porque resulta que esta fiera ha llevado existencia de inválido, y ahora, en su dorado retiro, no podrá sino apurar los días desde la convalecencia en la que fue instruido y sometido. Quiero decir que fue criado en cautividad y, por tanto, le será imposible la supervivencia en libertad. Yo no había pensado que lo último que pierde un tigre es la libertad, pero ahora veo que es lo primero. Y, encima, para siempre. No les pasa sólo a los tigres. El tigre llevó una muy buena vida infame en el mundo del circo y cuando ya para eso no servía, porque la ley así lo dictó, entre otras cosas, le dejaron en el remolque unos cuantos años, hasta que venido hasta aquí, de jubilado, a un solvente centro de acogida que hay en Alicante. Decía Borges que el tigre está hecho para la ternura, y va a ser verdad, porque el animal va ya tan contento y complacido, con una vida de cautivo, pero en mejor plan. La noticia es triste y es alegre. El tigre va a vivir mejor, pero ha llevado una vida mala, dentro de una jaula que le ha dejado inútil para el albedrío, que es la virtud primera y última de un tigre. Le orillaron, cuando no sirvió, como pasa con muchos abuelos, si llega el verano, y le extirparon la libertad a fuerza de entrenamiento, con lo que el tigre emparentó directamente con la víctima, con el esclavo. De manera que el tigre es un tigre y no lo es. Tiene de fiera aún la estampa, pero su biografía inquieta. Ahí la libertad es el paraíso perdido.
