La reputación cotiza: adiós al CEO invisible
En todo el tiempo que llevo como directivo asesorando a líderes empresariales y políticos, más de 25 años, hay una constante que he visto repetirse en todos los entornos de alta dirección: los CEO y los directivos siempre han entendido su relación con los medios de comunicación como un canal puramente táctico, ciñéndose siempre a escenarios muy concretos. A saber: entrevistas relacionadas con los resultados de la empresa o con un nuevo proyecto, comunicación de crisis, o mera presencia institucional.
Sin embargo, hoy, en un entorno tan atomizado, dinámico y polarizado, el éxito de un CEO ya no depende solo de su capacidad de gestión sino, también, de la capacidad de generar confianza pública. Y esa confianza se construye básicamente a través de la comunicación.
Hay quienes creen, desde una percepción simplista a mi modo de ver, que un CEO solo debe buscar notoriedad y visibilidad personal. Mi experiencia dice exactamente lo contrario. La mayoría de los grandes directivos son profundamente prudentes con la exposición pública, y prefieren mantenerse alejados del foco mediático. Pero, en todo caso, hoy entienden que comunicar forma parte inseparable del liderazgo. La relación entre un CEO y el ecosistema mediático que le atañe es, o debería ser, un elemento estructural de la estrategia corporativa de cualquier compañía. Porque una empresa cotizada, por ejemplo, ya no es únicamente su cuenta de resultados, sino también la percepción que genera su liderazgo.
El auténtico cambio de paradigma hoy es que el primer ejecutivo de la organización se ha convertido, no solo en un gestor,........
