La guerra diplomática de Israel
Las embajadas suelen ocupar magníficos edificios al representar la imagen de un país. Así ocurre con la de España en Irán instalada en la zona rosa de Teherán, un precioso palacete blanco con dos grandes columnas a la entrada y un cuidado jardín. De esa embajada guardo buen recuerdo, no solo por la instructiva conversación con el entonces embajador sobre la realidad iraní, sino también por el oasis gastronómico que nos proporcionó nuestro anfitrión con un buen vino de Rioja y un generoso plato de ibéricos que devoramos después de tres semanas de abstinencia en tales manjares. El cerdo y el alcohol están severamente prohibidos en Irán, solo pueden entrar por valija diplomática y consumirse en las embajadas consideradas territorios del país que representan.
Me vino a la memoria mi estancia en esa embajada el mes pasado cuando el Gobierno decidió cerrarla temporalmente ante el ataque........
