La plaga de la gente que todo el rato nos habla como si no tuviéramos criterio propio
Estamos rodeados de desconocidos que nos están diciendo todo el rato cómo debemos de ser. Nunca antes hemos padecido tal caudal de opinión ajena. Apenas hay lugares para la desconexión. Ni siquiera estamos demasiado a salvo en nuestra propia cama: abres el móvil e irrumpe alguien insistiéndote el pensamiento correcto. Sin matices.
Porque los matices no son trending en el escaparate de la viralidad, que nos ha arrastrado a naturalizar la perversa idea de dirigirnos a la gente como si no tuviera criterio propio. De ahí nacen tantas desconfianzas, tantas conspiraciones, tantas desafecciones: de la narrativa de mitin que se ha propagado en los vídeos cortos y que pone a la defensiva. Incluso cuando está repleta de buenas intenciones. Menos mal que........
