Las huellas del crimen
El crimen perfecto no existe; siempre hay una huella, un cabo suelto o un soplón. En el caso contra Venezuela, Maduro y Cilia, el “delito” no se planificó en callejones oscuros, sino en los despachos de la Casa Blanca. El botín: petróleo, oro y tierras raras. El método: una puesta en escena de una novela de espías.
Para ejecutar el saqueo, era necesario un engaño masivo. Al estilo de las inexistentes “armas de destrucción masiva” en Irak, se desempolvó una vieja fábula de los años 90: el “Cartel de los Soles”. Bajo este disfraz de narcoterrorismo, lo que en realidad fue una incursión bélica y el........
