¿Y si el problema no estuviera donde duele?
Hace unos días visité a una familiar de mi pareja. No fui como médica. Fui simplemente a saludar.
Tiene más de 80 años y llevaba casi una semana sin levantarse de la cama. Un dolor intenso en una pierna le había robado algo que damos por hecho hasta que lo perdemos: la posibilidad de caminar.
Muchos habrían dicho: “Es la edad”. Pero algo no encajaba.
La pierna estaba roja, caliente, muy inflamada. Ya había consultado varias veces. Primero recibió medicamentos para el dolor. Dos días después, empezó a vomitar y le formularon un protector para el estómago. Luego apareció una alergia en la piel y terminó donde otro especialista, quien añadió un nuevo tratamiento.
Cuando revisé todo lo que estaba tomando encontré medicamentos para la presión, la diabetes, el corazón, el riñón, la coagulación, el dolor, el estómago… y otros para controlar los efectos secundarios de los anteriores.
Lo más llamativo no era la cantidad de medicamentos.
Era que la pierna seguía igual. Al día siguiente tenía otra cita. Con otro especialista. Y fue imposible no hacerme una pregunta.
¿Quién estaba mirando a la mujer completa?
¿Quién estaba mirando a la mujer completa?
Quiero decir algo que........
