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RN y UDI: ¿Mirarlo por TV?

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05.04.2026

En Chile Vamos -lo llamaremos así para entendernos: otro tema es si existe algo así aún- conviven quienes mantienen el entusiasmo del triunfo de Kast; otros que observan al gobierno sin quemarse ni congelarse y también quienes me dicen con ironía y una sonrisa disimulada: “¿no iba a estar todo bien?”. 

Están los UDI piñeristas -más distantes-y los que huelen a futuro republicano. Los que creen que el partido resistirá los embates republicanos y los que reflexionan sobre cruzar el charco. 

Están los RN que miran con simpatía a Kast -Camila Flores por ejemplo- y otros que creen que el partido debe disputar el sitial de la derecha con los republicanos. 

Miente el político que no empieza a desplegar sus cartas desde ahora ya. Es cierto que una semana en política es una eternidad: ese es el cliché. Pero una semana sin mover las piezas también es una eternidad.

¿Cuánto durará la luna de miel entre Chile Vamos y el gobierno republicano? 

El político rencoroso suele ser un mal político. Pero el olvidadizo también. La campaña pasada dejó heridas que para muchos ni siquiera son cicatrices: todavía están los puntos quirúrgicos en la piel. Esa batalla entre Kast y Matthei sinceró las distancias personales y de estrategia -acuerdo y negociación como principios- entre las distintas derechas.

De hecho, Matthei a través de redes sociales ha criticado algunas medidas de Kast. En su Instagram fomenta el #martesdeemprendimiento. Algunos lo han visto como un guiño irónico a #martesdepololeo de la pareja Kast-Adriasola.

En ese modo parte este gobierno.

Kast decidió nombrar un gabinete con escasas figuras de los partidos. Sólo un UDI y un RN. Eso molestó -también irritó- a los partidos, que se mordieron la lengua para no opacar la instalación y también por el camión de votos que recibió Kast y el posterior desalojo de Boric de La Moneda.

La irrupción frenética del gobierno y el control de la agenda sufrió un mega desbarajuste: el alza de las bencinas. Trinidad Steinberg, ministro de seguridad, se enredó con el despido de Consuelo Peña, tercera en la línea de mando de la PDI. La vocera Mara Sedini ha titubeado en más de una oportunidad. Despidieron a Priscilla Carrasco,  del ministerio de la mujer cuando ella tiene cáncer.

“Si el director de la PDI dice que hubo una instrucción por parte de la ministra o de otra persona para sacar a esta funcionaria de inteligencia, claramente se genera una dificultad que se generó una instrucción que no correspondía a sus atribuciones. Y ahí el presidente va a tener que tomar una decisión”, dijo esta semana el senador RN Andrés Longton.

¿Sobre las bencinas? “Apoyamos la medida, pero les faltó más muñeca política. Y menos mal que el ministro Alvarado influyó para que incluyeran la suspensión del crédito diferenciado al impuesto específico a empresas que no son de transporte y que para su operación utilizan diésel”, me dice un RN.

También hay críticas porque otras medidas paliativas no fueron comunicadas de inmediato. Por ejemplo, la rebaja de los balones de gas y el bono para la pesca artesanal. “Son muy atolondrados. Esto de copar la agenda, a veces funciona, pero no siempre”, me dicen en la UDI.

Frente al despido de Priscilla Carrasco, la presidenta del Senado, Paulina Núñez, fue dura: “Hay límites en política y en la vida. Da igual como hayan actuado ellos en su Gob, como la actual directora se haya desempeñado. Se debe revertir la decisión y no profundizar el dolor de una persona. Más empatía, más compasión”.

Kast dijo que “era un problema de confianza y de gestión”. “No dudo de eso, ni tampoco de la prerrogativa del gobierno para sacar a alguien. Pero este gobierno tiene un problema de formas: podría haberse negociado una salida conversada, por ejemplo”, me dice alguien de la UDI.

¿Cuánto involucrarse?

Tal como el Socialismo Democrático en el gobierno de Boric, RN y la UDI están dentro pero tampoco tanto. El PS y el PPD estaban con un pie dentro de La Moneda y con el otro fuera. Fue tan así que la coalición que se armó nunca tuvo nombre.

Algunos en Chile Vamos lo ven con buenos ojos porque el mandato comienza y eso permite analizar cómo viene la mano. “Ni tan cerca, ni tan lejos”, dicen.

Pero otros hacen ver su incomodidad: “en Renovación Nacional hay una molestia que se viene enquistando desde hace bastante rato respecto del rol que va a jugar o que están llamados a jugar los partidos en el gobierno”, me dice un dirigente de larga trayectoria.

En RN estiman indispensable que en el nuevo gobierno confluyan miradas distintas. “La UDI está absolutamente silente y han sido super condescendientes con el gobierno”, me dice un dirigente. 

En RN creen que la UDI terminará mimetizada con Republicanos. Y que por historias de vida, trayectoria y el guzmanismo, le resultará difícil ser críticos de JAK.

“Muchos de los que están dirigiendo la UDI son cachorros de Kast”, sostienen.

“Si Longueira gana la presidencia del partido, cosa que no creo, muchos partirán a republicanos”, reflexiona un RN.

“No tenemos un ministro RN dentro del gabinete para intermediar con el presidente”, me dice un dirigente.

-¿Y el ministro García?,-pregunto.

“No tenemos un ministro RN en La Moneda”, me responden.

“¿Qué contrapeso tiene Quiroz? ¿Los ministros políticos lo son?”, se preguntan en RN.

En la UDI un dirigente me dice que Alvarado efectivamente tiene opinión. “Basta ver su rol en el plan del alza de bencina y también en la negociación que se dio en el parlamento para aprobarlo”.

“Hasta aquí hemos intentado, con toda la dificultad que significa, ser algo así como un ente moderador de los republicanos. Creo que eso se ha ido logrando, pero con todo lo que uno quisiera”, me dicen en RN.

En la UDI coinciden: “los partidos son el sustento de los gobiernos. Tarde o temprano, el gobierno tendrá que tomar eso en cuenta”.

En la UDI y RN cree que si hay cambio de gabinete, los partidos tendrán otra posición para negociar que nos los dejen de nuevo abajo.

“Que no estemos en el gobierno tiene un costo alto: el electorado de derecha no lo perdonaría, sobre todo después del desastre de Boric”, opina un RN.

“Pero entrar con todo, significa entrar con dientes”, agrega.

“Creo que el gobierno de poco va a ir ganando poder Claudio Alvarado, con todo lo que eso significa”, me dice un UDI.

“El diseño de Alejandro Irarrázaval, de los ministros despolitizados y dependientes de él, ya no resiste más. Y por lo tanto, vamos a volver a una cosa más politizada, manejada por Alvarado, por Pepe García y probablemente Martín Arrau”, agrega un RN.

¿Pasará lo mismo que ocurrió con Piñera 1, cuándo “los gerentes” fueron superados por la política?

-Yo no sé cuántos ministros de este gabinete llegaran a bailar cueca”, me responde en serio un ex ministro de Piñera.


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