Columna de Kike Mujica: Parisi y Jiles, un capítulo de Primer Plano
Parisi-Jiles. O viceversa. Hacen y deshacen. Literalmente. Detonaron un intríngulis para el gobierno: pactaron con Kast, luego declararon muerto el acuerdo por culpa de La Moneda. Hoy no sabemos si los votos de los trece de la fama están o no están.
Parisi-Jiles, o viceversa, van por las luces. Son performáticos. Ambos pasaron por la televisión. Ahí acopiaron kilometraje mediático. Ella, periodista política y de la farándula. Él, asiduo de matinales, pizarra incluida, para explicar la economía en simple para las dueñas de casa.
Hoy, guste o no guste, es la dupla más popular de la política chilena. Parisi se convirtió en las últimas semanas en “el” interlocutor opositor —ellos se definen como “proposición”—. Pesan los 2.550.770 votos que obtuvo en la presidencial. Le ganó a Kaiser y a Matthei.
El tándem irrita a izquierdas y derechas. Los miran y tratan con desdén: los acusan de ser el epítome del populismo, de los retiros de fondos, de las cárcel-barcos y de un sinfín de ideas vendehúmos.
En el oficialismo aceptan los votos del PDG a regañadientes. Critican que el gobierno se haya concentrado en el partido de Parisi y no haya buscado apoyos en las tiendas de la ex Concertación. Así lo dejó escrito el propio presidente de los Republicanos, Arturo Squella.
“Es una irresponsabilidad política inflar así al PDG y a Parisi”, dicen. La Moneda estaría jugando de Doctor Frankenstein, alimentando con entusiasmo a un monstruo que ya existe: Parisi presidente.
Parisi es ingeniero comercial de la U. de Chile. Tiene 58 años. Jiles es periodista de la UC y tiene 65. Él proviene de una familia de clase media. Ella, de una de clase alta. Su abuela fue una prócer del feminismo: Elena Caffarena. Parisi entró a las ligas políticas en 2021. Jiles militó en el PC durante la dictadura.
Jiles dice que se cruzó con Parisi hace tantas décadas que no recuerda exactamente cuándo. “Fue en una actividad en el Campus San Joaquín de la Católica”, dice.
Parisi cuenta que en la facultad de economía había un alumno que era muy querido: se llamaba Juan, pero le decían Joao. Joao Jiles. “Siempre me hablaba de su hermana, que era famosa. La Pamela”.
Jiles recuerda haber visto a Parisi y su hermano, Antonino, en un programa del canal Vía X. “Me llamó la atención lo carismático que era Franco y la facilidad que tenía para explicar cuestiones complejas de economía a la masa, a la gente común y corriente”.
“Tenía una tremenda habilidad política”, agrega.
Jiles atisbó un liderazgo en ciernes. Poco a poco, comenzaron a reunirse. “Probablemente fui una de las primeras personas que le dijo a Franco que él era un político. Ya sosteníamos conversaciones sobre su incipiente liderazgo y sobre lo que estaba pasando en el país”.
Jiles recuerda particularmente una conversación.
“Quizá la más marcadora”, dice.
“Yo le pregunté, inmiscuyéndome con cierto pudor en su intimidad, sobre su situación judicial y familiar que ya era de público conocimiento. Fue claro y honesto. Le pedí que lo resolviera. Franco hizo lo que me había........
