Columna de Danilo Herrera: Kast, el autócrata
Desde el retorno a la democracia, el poder Ejecutivo en Chile siempre se distribuyó. No porque los presidentes fueran generosos, sino porque gobernar exige negociar con los partidos que te respaldan, con los aliados que votan en el Congreso, incluso, con los propios ministros. Eso generó tensiones ya conocidas. Boric y el Socialismo Democrático, Piñera y sus ministros “políticos”, Lagos e Insulza. Los roces eran parte del sistema, la manera en que la democracia se hacía carne dentro del poder. Kast, en cambio, decidió otra cosa.
Trump y Milei ya le dieron el manual, porque ambos construyeron gobiernos que operan con la misma lógica. El líder en el centro, un círculo de hierro, instituciones tratadas como obstáculos y el relato oficial como única verdad admisible. Lo que la experiencia comparada enseña es que las democracias rara vez mueren de un golpe, se erosionan desde adentro, paso a paso, decisión a decisión, hasta que el sistema ya no reconoce al que lo habita. Kast no tiene ni los recursos ni el margen para ir tan lejos,........
