Crítica de película / “Clayface”: mucho talento, poco riesgo
“Clayface” es un personaje de DC Cómics. Un villano de Batman cuya primera iteración data de 1940, homenajeando a Boris Karloff y Basil Rathbone y que terminaría cambiando de protagonistas hasta asentarse en su versión definitiva: un actor hollywoodense en busca de recuperar la fama perdida, termina sometiéndose a experimentos que destruyen su cuerpo y lo convierten en una maleable arcilla viviente. De ahí, se entrega al crimen.
En el papel, una historia de caricatura. En las manos correctas, un estudio de personaje sobre las encrucijadas de la belleza hegemónica, y las tragedias de la fama y el estrellato. Que fue, básicamente, lo que hizo Coralie Fargeat con “La Sustancia“. Aunque agregó el factor de la perspectiva de género, algo que puso un nuevo foco a la añeja y en apariencia simplona idea de Clayface.
Así funciona el crisol creativo. Los medios se mezclan y se remezclan, y las historias se empujan a sí mismas gracias a los puntos de vista de autores y cineastas con el talento para poner en pantalla relatos supuestamente trillados, en géneros cuyos clichés ya debieran estar agotados. Pero que siempre terminan con la posibilidad de entregar algo nuevo.
Esa era la tarea James Watkins, cineasta británico que iniciara su carrera de manera inquietante con “Eden Lake” en el 2008, y luego “Shut Up And Dance“, uno de los mejores episodios de “Black Mirror“. De ahí, un bajo perfil hasta que vuelve al terror con el remake de “No Hables Con Extraños” y de manera casi inmediata se haría cargo de este proyecto que forma parte del nuevo Universo DC de James........
