Columna de Carlos Durán: Crítica, autocrítica y política
En ciencia, la crítica es un componente central en la revisión permanente de los métodos, los criterios de producción del saber y sus resultados. En las humanidades, tan denostadas estos últimos días, la crítica es el motor del pensamiento y un componente central de la deliberación en torno a los principios que definen, fáctica y normativamente, la vida en común. Sin crítica, y por supuesto sin la autorrevisión de nuestras certezas, los fundamentos de nuestras reflexiones y los resultados del ejercicio propio de la ciencia, no hay saber ni menos pensamiento posible.
En política ocurre algo similar. De hecho, el espacio político-público es en sí mismo un hábitat en el que la crítica ocupa un lugar protagónico. En ocasiones desarrollada en ambientes consociativos y armónicos, en ocasiones en contextos de fuerte antagonismo o incluso de desacuerdos en torno a los términos mismos del debate, la crítica está en la esencia misma de la interacción política. Es más, sin el espacio de la crítica, la impugnación y la confrontación de ideas no solo no hay democracia, sino que la política misma desaparece y se convierte en........
