¿Posmadurismo o poschavismo?, por Gonzalo González
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Lo ocurrido el 3 de enero del presente año supone un punto de inflexión, un parteaguas en la vida de Venezuela. Lo es por el hecho en sí, su formato, contundencia, resultado y consecuencias que trascienden la defenestración del gobierno de Maduro.
El país está ante una nueva situación que empezó a conformarse con el fraude del 28 de julio de 2024 y que pareciera haber cristalizado con los sucesos del 3 de enero, el de la evidente amortización del régimen chavista y de la precaria sostenibilidad de su gobernanza. Escenario que pone de bulto el interrogante que titula estas notas.
La caída de Maduro no es cualquier acontecimiento; él no era un simple mascarón de proa o el producto de una acción de maquillaje para tratar de relativizar el militarismo del régimen. Era un cuadro fundamental del chavismo.
Chávez lo ungió sucesor en vez de decantarse por Diosdado —quien se veía y veían algunos como sustituto porque tenía mayor pedigrí por militar y ser de los originarios del 4 de febrero—. Sin embargo, pudo gobernar casi tanto tiempo como Chávez porque supo ejercer con habilidad —sin escrúpulos de ningún tipo— su........
