Transición al autoritarismo
El concepto de transición política ciertamente se encuentra asociado al proceso que condujo a distintos países a lograr un traslado acordado, que permitió ir del autoritarismo a la democracia; destaca el caso de España como suceso emblemático cuando a la muerte de Francisco Franco, y a pesar de su señalamiento de que dejaba todo amarrado y bien amarrado, se decantó el paso a una nueva Constitución que abrazó el régimen democrático; antes Portugal había vivido la llamada “revolución de los claveles”, y después de ellos, otros países emprendieron mudanzas de tal tipo.
Así, hablar de transición al autoritarismo parece trastocar y desnaturalizar el término, pero sirve para identificar lo que experimenta México en la actualidad, en tanto tiene lugar un traslado que deja atrás la ortodoxia de una larga y gradual transición política que desmontó el arreglo autoritario que lo caracterizaba para así pasar a una democracia sustentada en elecciones confiables, competitivas entre los distintos partidos y con alternancia política, un cambio hacia una reversión donde se invierte la naturaleza y dirección de ese cambio de régimen para derribar la democracia edificada a través de décadas y, en sustitución de ella, arribar al autoritarismo.
La teoría política ya advertía de ese riesgo desde la época de Platón cuando en su obra La República señalaba que la tiranía no puede emanar de otro gobierno que no sea el de la democracia “de la extrema libertad nace la esclavitud más plena y más atroz”. También, mucho después, Tocqueville mencionó en su libro La democracia en América, una clara admonición sobre lo que él llamó el despotismo democrático o la tiranía de la mayoría; resulta elocuente su señalamiento de que “[…] no hay monarca tan absoluto que pueda reunir en su mano todas las fuerzas de la sociedad y vencer las resistencias, como puede hacerlo una mayoría revestida del derecho de hacer las leyes y ejecutarlas”. Mencionaba que la tiranía puede ejercerse en nombre de la........
