Oxímoron sionista: «Israel salva vidas, rescata seres humanos y reconstruye ciudades»
“Erase una vez /un lobito bueno/ al que maltrataban todos los corderos/. “Y había también un príncipe malo, una bruja hermosa y un pirata honrado/ Todas esas cosas había una vez/ en que yo soñaba un mundo al revés”. -José Agustín Goytisolo
El oxímoron es una figura literaria en la que se unen dos términos de significados completamente opuestos, con la finalidad de darle fuerza expresiva a una determinada afirmación con una combinación a primera vista ilógica. Son ejemplos de oxímoron expresiones como “la claridad de la noche oscura”, “el insoportable frío del fuego”, “la elocuencia ruidosa del silencio” … Al oxímoron lo podemos sacar del ámbito literario para examinar la realidad social y captar el sentido hipócrita y falaz de ciertos comportamientos, algo que cada vez más caracteriza al mundo contemporáneo. En ese sentido, son oximorones decir cosas de este estilo: “el Vaticano es la sede de la lucha mundial contra la pedofilia”, “la Casa Blanca organiza una Liga internacional contra las guerras y agresiones imperialistas de Estados Unidos”, “la Isla de Jefrey Epstein ha sido el refugio más seguro para proteger de la violencia sexual a las mujeres jóvenes”. Todos esos serían oximorones para engañar incautos, pero bien se podrían usan para enfatizar, en forma sarcástica, la característica negativa del capitalismo realmente existente.
Ahora estamos asistiendo a la puesta en escena de un oxímoron de dimensiones colosales, y lo peor del caso es que lo hemo tenido que soportar los habitantes de Nuestra América, concretamente los de Venezuela y Colombia. Ese oxímoron lo ha escenificado en días recientes el régimen genocida de Israel, con relación a los terremotos que han sacudido en las últimas semanas a nuestros dos países.
LOS HECHOS DE LA VIDA REAL: ISRAEL DESTRUYE Y ASESINA SIN ASCO
El estado sionista de Israel desde su misma fundación en 1948 se ha caracterizado, dicho en forma lacónica, por ser un régimen doblemente destructivo: de la infraestructura material de todo lo que tenga que ver con los palestinos y de los palestinos como comunidad formada por millones de seres humanos. En el primer ámbito, Israel ha llevado a cabo durante 75 años una política sistemática, planificada y sádica, acentuada en los últimos tres años, de demolición de pueblos, ciudades, viviendas, centros culturales, hospitales, universidades, acueductos, estadios, escuelas, bibliotecas, puentes, carreteras, centrales de acopio, redes eléctricas, emisoras, canales de televisión… y todo lo que nos podamos imaginar que es esencial para preservar la vida personal y social del pueblo palestino y, más recientemente, del pueblo de El Líbano. Es decir, Israel es un régimen que se basa en la destrucción, la demolición, el bombardeo indiscriminado, el ataque a la infraestructura civil. Y en la historia reciente no existe ningún otro caso que haya llevado el urbanicidio consciente a tales niveles de destrucción, que se expresa en haber arrasado en los últimos tres años con el 80% de las construcciones de la Franja de Gaza. Es tal el nivel de destrucción que se estima que la reconstrucción de Gaza, para dejarla a un nivel comparable del que existía en septiembre de 2023, necesitaría de casi un siglo.
En el segundo plano, el de la vida humana, Israel practica desde siempre la limpieza étnica y el genocidio, el cual se ha radicalizado en los últimos tres años. Sobresalen al respecto por su carácter dantesco el ataque indiscriminado a viviendas habitadas por familias enteras, el bombardeo de hospitales, escuelas, campamentos de refugiados… Todo esto supone el asesinato de miles de niños, mujeres, ancianos y jóvenes, cuya cifra es de tal magnitud que, según Francesca Albanese, son 650 mil muertos, un tercio del total de la población de Gaza. Y en medio del dolor y el sufrimiento de los palestinos, los soldados de Israel en forma sádica celebran sus crímenes, se burlan de los........
