Cuenta la leyenda: La bandera de la lucha
La reivindicación principal que era la reintegración del territorio del estado, tomó formas de urgencia al lograrse una protesta general contra el gobernador Pedro Vicente Mijares por su “arbitraria y codiciosa” conducta.
Los planteamientos se iniciaron con tal seriedad que el problema tuvo que ser tomado en cuenta por el gobierno central.
El general José Manuel Hernández se destacó como el más decidido y presionante activista, que obtuvo un respaldo unánime. Al ser removido el gobernador Hernández multiplicó el prestigio. Organizó un grupo para hacer la representación ante el Congreso y de inmediato se vieron los efectos.
El Dr. J. A. Ruíz, médico de respetable memoria, cuyo nombre honra nuestro hospital Ruíz y Páez en Ciudad Bolívar, era presidente del estado. Para tal momento, el general Joaquín Crespo no parece haber tenido ni siquiera amistad con “el Mocho” Hernández, pero si sabía Hernández, según referencia de Carlos Salges. Domingo Sifontes y Anselmo Zapata. …Que, si Andueza no entregaba el poder, si reformaba la Constitución, Crespo se alzaría con las armas que tenía en su poder. Un buen día de diciembre de 1889 el Dr. y general Sebastián Casañas quien fue ministro de Guerra, en carta para José Manuel Hernández, informa que el doctor Juan Pablo Rojas Paul, presidente de la República, dio aprobación a su solicitud para su reintegración del territorio y que aplaude la iniciativa de los hijos del Yuruari.
Es conveniente aclarar que el Dr. Andueza era ministro del Interior con Rojas Paúl de presidente, y Casañas era ministro de Guerra. Se comprende el dominio de Casañas, que es quien participa lo que le incumbe al ministro del Interior, o sea que desde entonces Casañas domina a Andueza, de allí su fuerza dictatorial cuando Andueza es puesto en la presidencia y él pasa a Relaciones Interiores.
La reintegración del territorio era una oportuna mentira política pero dio mayor reconocimiento y........
