Entre tinta y tinto
Se ha escrito tanto sobre los escritores y el café que la imagen del genio con ‘café en las venas’ terminó desgastándose. Hoy es un cliché.
Pero detrás de esa escena hay una pregunta que intriga: ¿por qué, entre todos los rituales cotidianos posibles, fue el café el que se instaló en el centro de la vida literaria e incluso se filtró dentro de los libros?
Escribir, para muchos —y me incluyo—, exige aislamiento, pero también un mínimo de realidad alrededor: un ruido de fondo, el de un mundo que no se detiene, movimiento ajeno, la certeza de que la vida sigue sin exigirle nada a quien observa.
El café ofrece eso: una soledad pública. Se puede pasar horas sin hablar con otro y, sin embargo, no estar........
