La justicia poética tras el mayo francés; un ‘francés’ sin final feliz
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En mayo de 1968, mientras los jerarcas del Partido Comunista Francés, PCF, se fotografiaban, todo lo que podían y más, con los´ pijos progres´ que destrozaban París, al grito de: ´LA IMAGINACIÓN AL PODER´, en esos mismos momentos, en Checoslovaquia, los tanques soviéticos reprimían a sangre y fuego las revueltas de estudiantes y obreros, en la llamada ´Primavera de Praga´, que habían estallado como respuesta a la brutal opresión que la dictadura comunista de la URSS mantenía sobre dicho país.
El resultado en la capital checa, fue de ciento ocho manifestantes muertos, quinientos heridos, y miles de estudiantes y obreros encarcelados y torturados en las checas del gobierno comunista.
Por el contrario, en Francia, como consecuencia de las manifestaciones del mes de mayo, se adelantaron las elecciones legislativas al mes de junio. El resultado fue que el partido de la derecha, que en ese momento gobernaban en el país galo y que había sido la aporreada piñata de todas las revueltas, salió fortalecido en las urnas, obteniendo la mayoría absoluta.
Por su parte, el Partido Comunista Francés, que era quien había respaldado y capitalizado los desórdenes callejeros, sufrió un descalabro electoral de antología, al perder más de la mitad de los diputados que hasta ese momento tenía.
Por otro lado, los socialistas de François Mitterrand, representados por el partido ´Federación de la Izquierda Democrática y Socialista´ ´FGDS´, no salieron mejor parados, perdiendo, a su vez, la mitad de sus diputados.
La Asamblea francesa quedó constituida – finalmente – con 91 diputados,........
