Aquí todo el mundo es feliz
Encerrados en la oscuridad mientras se agotan las baterías y se derriten las velas, haciéndole digestión a la paciencia, ¿a quién le puede interesar la decisión del director de un equipo de béisbol? ¿Qué importancia tiene el nombre del campeón de una Liga (a mí me gusta seguir llamándola Serie Nacional) donde a los uniformes se les caen los números como calcomanías vencidas, los árbitros olvidan los conteos y los jugadores, tantas veces, se comportan como aprendices?
Son las preguntas del pensamiento pragmático, las que dicta el sentido común en tiempos de crisis y supervivencias.
No hay combustible para los ómnibus, ni para la generación eléctrica ni para el riego en la siembra. Suben los precios de los servicios, la cotización del dólar en el mercado informal y en los bancos llega a cifras escandalosas para el trabajador modesto. Las escuelas ajustan sus horarios. Salimos afuera a tomar aire, miramos al cielo y vemos que las nubes se mueven sobre un país en pausa. ¿Hay tiempo para pensar en un juego, en el desarrollo de un........
