Ceuta
Estamos convencidos, incluido el gobierno, de la participación de Marruecos en la entrada masiva de inmigrantes a Ceuta, pero la necesidad imperiosa de tener una buena relación diplomática con la dictadura marroquí, aunque sea un socio poco fiable, ha obligado a mantener una apariencia de buena vecindad, ya que del país conurbano depende el control del flujo migratorio, del narcotráfico y de la entrada de yihadistas. El PP lo sabe, pero le falta lealtad para reconocerlo. Quizá el gobierno no haya sido todo lo eficaz que hubiese sido deseable, pero quienes le han criticado no lo hubieran hecho mejor, por mucho que Vox empuñe su campeadora y fiel Tizona. Sus reproches, en el fondo, esconden algo tan inmoral como es el rechazo a acoger a esta especie de lestrigones antropófagos en sus farisaicos territorios cristianos. De hecho, desde su aberrante patriotismo, lejos de contribuir a la solución, han enquistado el problema. Tras el brutal e indecente acoso político, mediático y judicial sufrido por el gobierno, el presidente ha convocado las elecciones, por lo que, si las derechas las ganan, se verá su histórica ineptitud para gestionar problemas. Y los inmigrantes sufrirán........
