menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La princesa Leonor en la Carlos III

10 0
05.05.2026

La princesa Leonor en la Carlos III

En la Carlos III, los profesores con un perfil público más visible son de una orientación claramente izquierdista, cuando no directamente sanchista.

La noticia ha pasado relativamente desapercibida, ahogada entre tantos casos de corrupción, pero creo que merece unas líneas y es que la princesa Leonor ha sido matriculada para estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid. La futura jefa del Estado va a pasar los próximos cuatro años de su formación intelectual en un campus concreto, escuchando a unos profesores específicos, leyendo unos manuales determinados. La elección no es trivial. Lo que aprenda allí condicionará, durante medio siglo, la manera en que represente —porque ese es su oficio constitucional— a un país que es plural por definición, pero con una academia que está lejos de serlo. Empiezo por aclarar mi posición.

Conozco la Carlos III. Realicé allí un Máster en Economía, estudié unas asignaturas del grado de Economía y completé los cursos del Doctorado en Derechos Fundamentales cuando la presencia imponente de Gregorio Peces Barba era habitual en el campus de Getafe. Tras una exposición que hice sobre Maquiavelo, el propio Peces Barba me dio unos golpecitos en la espalda a modo de felicitación, lo que era todavía más importante que una matrícula de honor. Guardo de la institución, en lo académico, un recuerdo más que digno, excepcional. En aquella época, hace treinta años, era un experimento académico, como la Pompeu Fabra en Barcelona, para hacer una universidad española pública de élite, comprometida con la excelencia intelectual y el esfuerzo pedagógico. Es decir, justo lo contrario de la destrucción que los ministros socialistas de Educación estaban haciendo con el sistema público, arrasado por el igualitarismo por decreto y la mediocridad como ejemplo. La Carlos III era una universidad joven, dinámica, con una facultad de Economía especialmente solvente y con un departamento de Derecho que ha producido juristas de primer orden, aunque ya entonces escorado a la izquierda.

Aunque sigue siendo, objetivamente, una de las instituciones públicas españolas con mayor nivel académico, el problema concreto hoy es que dicho corrimiento al rojo se ha desatado en todo el orbe académico internacional occidental. En China se da por supuesto, pero en Harvard no tendría por qué ser así. En Occidente cuando se habla de diversidad universitaria se piensa en sexos y géneros, razas y etnias, no en........

© Libertad Digital