Ayuso, la dinamitera
Ayuso ha dicho a la casta mexicana que descienden de Cortés. Algo que deberían haber hecho tanto el Rey como las Facultades de Historia de España.
Si usted, querido lector, fuese un empresario que quiere hacer negocios en México y consiguiese que le recibiese en el Palacio Nacional la presidenta Claudia Sheinbaum, no se le ocurra decir que la residencia del jefe del Estado mexicano es el antiguo palacio de Hernán Cortés. No porque no sea verdad, sino precisamente porque lo es. Y nada molesta más a un arribista como recordarle sus orígenes.
Los pueblos decadentes, al igual que muchos enfermos, no soportan que se les diga la verdad sobre su mal, ni que pueden sanarse a cambio de hacer sacrificios y de cambiar su conducta. Ocurre en México y en España. ¡Cómo se nota la hermandad entre ambas naciones, a pesar de los malos gestos y las pataletas!
El régimen masónico, anticatólico, antiespañol y antimexicano que gobierna el país considera a Hernán Cortés culpable de todo. Es el muñeco que los poderosos agitan cuando les conviene una distracción para calmar el malestar popular y seguir con sus robos. En 2019, el entonces presidente, Andrés Manuel López Obrador, avanzó en los lamentos y las groserías habituales y exigió al rey Felipe VI que pidiese perdón por los abusos y las injusticias de la conquista. Esta matraca la heredó en 2024 su sucesora, Claudia Sheinbaum.
Y los enemigos de España, desde la dinastía alauita a la dinastía Pujol, saben que basta con ser insistente........
