La trampa de la prioridad nacional
El presidente de Vox, Santiago Abascal, atiende a los medios en la Plaza del Ayuntamiento de Úbeda (Jaén), donde ha hablado de "prioridad nacional". / Ángel Díaz / Europa Press
Hay debates que no nacen de una urgencia real. Nacen de una operación política. Un día aparece un concepto, se repite sin parar, y en poco tiempo todo el mundo discute dentro de ese marco. Estos días lo vemos con la prioridad nacional. Vox la lanza, el PP la sigue con su ambigüedad y el resto entra a combatirla. Y lo que parecía una ocurrencia acaba marcando la conversación.
No es nuevo. Hace unos meses escribí sobre el “primero los nuestros”, publicado en el Levante el 21 de febrero, a propósito del discurso de Marco Rubio en Múnich. Cambia el rótulo, no el método. Se fabrica un nosotros a base de señalar a un enemigo. Aquí lo traducen como prioridad nacional.
En la Comunitat Valenciana Vox lo empuja y el Consell del PP, presidido por Pérez Llorca, se esconde detrás del “respetaremos la legalidad” mientras deja que la extrema derecha marque el terreno y normalice la preferencia identitaria.
Conviene decirlo claro desde el principio. Hablar de prioridad nacional no pone un solo médico más en atención primaria, ni un solo profesor más en un aula, ni una ayuda más para quien la necesita. No amplía recursos ni mejora servicios. Solo desplaza el foco. En lugar de exigir........
