El país de las condenas desiguales
Víctor Aldama, José Luis Ábalos y Koldo García en el juicio en el Supremo. / EFE/Tribunal Supremo
La condena a José Luis Ábalos provoca dos reflexiones a la vez. La corrupción política debe castigarse con severidad. Una pena de 24 años de prisión plantea, en cambio, una pregunta sobre la proporción del castigo. Ábalos no merece indulgencia. Fue ministro, secretario de Organización del PSOE y una pieza central del Gobierno de Pedro Sánchez. Utilizó su cargo para prevaricar y, por tanto, debe responder. La corrupción además de sustraer dinero........
