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Cuando la política divide, pero la familia aguanta

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09.06.2026

Dos primos se quieren desde niños. Por esas cosas del destino, ambos tienen cáncer en este momento, y la enfermedad, en vez de alejarlos, los ha unido más.

Hasta ahí las coincidencias.

Uno es costeño; el otro, cachaco. Uno es de derecha; el otro, de centroizquierda. Uno está entusiasmado con Abelardo de la Espriella; el otro se debate entre votar en blanco o votar por Iván Cepeda.

La semana pasada, después de la primera vuelta, hablaron por teléfono, como lo hacen con frecuencia desde que comparten enfermedad. Pero esta vez la conversación tomó otro rumbo. Empezaron por los resultados y terminaron en los miedos.

El primo costeño dijo que votaría por el Tigre porque temía que el comunismo se tomara el país.

—¿Cuál comunismo, primo? ¿Otra vez el mismo cuento de siempre? —le respondió el cachaco, frustrado.

El costeño habló entonces de los “amigos bandidos” de Cepeda.

—¿Y los amigos bandidos de De la Espriella? —le contestó el otro.

La conversación siguió escalando. Que si ganaba la izquierda se perpetuaría en el poder. Que si ganaba la derecha se volvería autoritaria. 

“Hasta que se calentó el parche”, dice el bogotano.

Decidieron no hablar más de política. O, por lo menos, no esa noche. “Al final lo conversamos: bueno, primo, lo que sea, pero no vamos a dejar que esto nos dañe la relación”. Se rieron, se dijeron que se querían y colgaron.

La escena resume una tensión que se está repitiendo en muchas casas, chats familiares y grupos de amigos ahora que la segunda vuelta enfrenta a dos candidatos ubicados en las antípodas ideológicas. Arriba, las campañas plantean la elección como una batalla existencial. Abajo, la gente que se quiere está ensayando una democracia más básica: disentir sin romper los vínculos con quienes votarán por el contrario.

Cuando es mejor no hablar

En una familia bumanguesa, los papás, conservadores, decidieron votar por De la Espriella desde la primera vuelta. El hijo mayor también. En cambio, los hijos menores y el yerno votarán por Iván Cepeda.

Son una familia unida, pero hablar de política nunca ha sido fácil. No lo fue durante el plebiscito de 2016 y tampoco lo es ahora.

“En mi familia hay bastantes diferencias por varios lados”, dice el papá, un jubilado que votará por De la Espriella. Tiene diferencias grandes con un hermano que, según él, desde joven........

© La Silla Vacía