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Benedetti, el ministro de las garantías electorales que ataca a la oposición

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06.03.2026

¿No sabe por quién votar? El Tarjetón de Candidatos al Congreso le permite buscar y filtrar entre una lista corta de cerca de 500 candidatos de centro, izquierda y derecha.

“Usted es como el pitillo: plástico por fuera, vacío por dentro”, le dijo el ministro del Interior, Armando Benedetti, al candidato presidencial Sergio Fajardo. “Payaso y eunuco”, atacó a Camilo Enciso, candidato a la Cámara. “Mentirosa compulsiva”, le respondió a Jennifer Pedraza, aspirante al Senado. “Bandida”, le dijo a Lina Garrido, que busca dar el salto al Senado.

Benedetti, que en su rol como ministro del Interior tiene la responsabilidad de brindar garantías electorales, ha emprendido una campaña contra los opositores al gobierno que lo cuestionan. En sus redes, con videos cortos, intenta reforzar su imagen de escudero de Gustavo Petro y se refiere a un cambio de gobierno como el regreso de “la muerte”. Es un ruido que, por ahora, no encuentra eco en la campaña del Pacto o la de Iván Cepeda, que miran con prevención y desdén su figura. 

El ministro defiende su rol como garante diciendo que, más allá de las peleas, ha mostrado resultados en su trabajo. “No pueden descalificar mi trabajo por la forma en la que contesto a los ataques que me hacen. Como presidente de la Comisión de Seguimiento Electoral he presidido 42 reuniones exitosas y creé un sistema especial para reforzar la seguridad de los candidatos en riesgo de cualquier color político”, dice Benedetti. 

Sin embargo, los candidatos y partidos atacados no sienten lo mismo. Ya hay denuncias por injuria y calumnia y ocho actuaciones en curso en la Procuraduría. Cambio Radical desistió de participar de la Comisión que lidera Benedetti por el ambiente de hostilidad que ha propiciado Petro y el ministro. 

Los insultos del ministro garante 

Como ministro del Interior, Benedetti es el encargado de convocar y presidir la Comisión Nacional de Seguimiento Electoral, que busca garantizar el normal desarrollo de los procesos electorales. Al interior de las comisiones Benedetti ha tenido un rol institucional. 

“Ha llevado las inquietudes en el seno de las comisiones a las autoridades. Siempre ha dado el parte acerca de lo que le corresponde, especialmente con lo que tiene que ver con medios de protección (a los candidatos)”, dice Fray Alejandro Muñoz, subdirector de la Misión de Observación Electoral (MOE). 

Además, en entrevista para esta historia, Benedetti indica que ha realizado 12 Corpes (un mecanismo de seguimiento para brindar protección a los candidatos) para reforzar la seguridad personal de 64 candidatos al Congreso y 10 para hacerlo con 91 candidatos de la Citrep. 

El problema es de la Comisión para fuera. Los partidos y líderes de oposición ven problemática la narrativa de fraude del gobierno, en cabeza del presidente Petro, y los ataques del ministro Benedetti a candidatos. 

De hecho, Cambio Radical no está asistiendo a esos espacios por su desconfianza al gobierno. “Desde el Gobierno Nacional se ha instalado un clima de señalamiento, estigmatización y hostilidad contra quienes no comulgamos con la línea oficial”, le dijo Germán Córdoba, director de Cambio Radical, en una carta a Benedetti.

“El trato que han recibido nuestras mujeres congresistas y candidatos —entre ellas Lina Garrido y Carolina Arbeláez— no es un hecho aislado”, apuntó Córdoba. 

Desde hace meses Benedetti entró en una disputa pública con la representante Lina Garrido. Ella lo ha simbolizado con la figura de una rata y ha hecho insinuaciones de que Nicolás Maduro les da plata. Benedetti le ha respondido recordándole sus vínculos con el exgobernador de Arauca, Facundo Castillo, condenado por corrupción, y la ha calificado de “bandida”. 

Por los escándalos de corrupción en los que ha sido salpicado, Benedetti se ha convertido en uno de los flancos de cuestionamientos al gobierno Petro. Lo han hecho los propios funcionarios del presidente, como se vio en el Consejo de Ministros televisado. En campaña, los candidatos opositores se lo han cobrado, y Benedetti ha respondido con violencia verbal. 

Benedetti ha entrado en choques con integrantes de Dignidad y Compromiso, el partido de Sergio Fajardo. En una entrevista Fajardo cuestionó la relación de Benedetti con Petro. El ministro le respondió que Fajardo  era “plástico por fuera, vacío por dentro” y dijo que él no se aliaría con el paramilitar Don Berna y la Oficina de Envigado, dando a entender que Fajardo sí. Eso pese a que no hay pruebas de un pacto entre Fajardo y esos grupos criminales cuando era alcalde de Medellín.

“Yo le estoy contestando porque él me ataca a mí, yo no me puedo callar cuando digan mentiras”, responde Benedetti.

Fajardo no es el único. La representante Jennifer Pedraza, una de las líderes más visibles de Dignidad y Compromiso, publicó que con la llegada de Benedetti al MinInterior se frenó la “agenda de género”. El ministro le respondió acusándola de “mentirosa compulsiva y buscadora de likes”. De pasó cuestionó la alianza con el partido cristiano Mira, a quien señaló de conseguir votos “a punta de fieles y diezmos”. 

Una situación similar tuvo con Camilo Enciso, candidato a la Cámara de Bogotá de Dignidad y Compromiso, tras cuestionamientos de corrupción del aspirante. “Es el bobo más eunuco, insípido, menos agresivo y que menos da miedo que haya conocido en mi vida (…) Payaso y bandido”, trinó. 

“No tengo ningún ataque con candidatos y el día que contesto soy el malo. Me estoy defendiendo, que tengo una manera particular y un humor negro, sí, póngalo como un plus”, se defiende Benedetti.

Sin embargo, ya hay acciones legales en su contra por esos ataques. Camilo Enciso le dijo a La Silla que interpuso una denuncia penal por injuria y calumnia contra Benedetti. Lina Garrido interpuso una queja disciplinaria por participación en política. 

Para los afectados eso empaña el rol de Benedetti como garante electoral.” ¡Benedetti en la comisión de garantías electorales! El chiste se cuenta solo”, le dijo Jennifer Pedraza a La Silla. “A mí me parece una payasada y un cinismo mayor que Benedetti esté liderando la mesa de garantías electorales. Un tipo que está utilizando su poder para hacerle política al gobierno y para destruir a los adversarios”, dijo Enciso. 

Guillermo Rivera, ministro del interior en el gobierno de Juan Manuel Santos y exembajador en el de Petro, dice que “aún siendo destinatario de comentarios de la oposición, él no debería cazar esas peleas”. Rivera dice que “un ministro tiene que ser garante del proceso electoral. Lo ideal sería que los sectores de la oposición lo leyeran de esa manera, y no una persona con la cual hay que enfrentarse”. 

“Benedetti es garante electoral del Pacto Histórico, de ninguna manera del Partido Conservador”, dice Efraín Cepeda, presidente de la colectividad azul.

Muñoz, de la MOE, hace un llamado “al decoro y que no participe en las controversias políticas”. El procurador, Gregorio Eljach, le dijo a La Silla que hay ocho actuaciones contra Benedetti. Pero hasta ahora Benedetti se ha movido a sus anchas sin ahorrarse insultos para candidatos de oposición. “Las fechas de elecciones no hacen relación con los tiempos procesales y las garantías de debido proceso”, señala el procurador Eljach.

El desdén de la campaña Cepeda frente a Benedetti

El ruido político que genera Benedetti en la campaña lo leen con prevención en la campaña de Iván Cepeda. En su primer círculo creen que el ministro está “desesperado” por salir del gobierno y jugar un rol clave en la campaña presidencial, según un político que conoce de primera mano las movidas de su equipo, quien pidió la reserva de nombre. 

Con Petro en el 2022, Benedetti construyó su capital político desde la campaña. Fue la persona que organizó la agenda del candidato, lo conectó con la clase política tradicional y con financiadores como Euclides Torres, su socio político.

Por ese trabajo en la campaña, Benedetti primero amenazó con hacer implosionar al gobierno y su primer círculo. Habló incluso de la entrada de 15 mil millones de pesos por debajo de la mesa. Luego regresó triunfal a la Casa de Nariño siendo asesor, jefe de despacho encargado y finalmente ministro del Interior, el cargo que siempre quiso. 

Lo logró siempre bajo la sospecha de que chantajeaba al presidente por los supuestos secretos personales y financieros que conoce, como lo dijo la vicepresidenta Francia Márquez en el famoso primer consejo de ministros televisado.

Esta vez, tanto desde la campaña de Cepeda como dentro del alto gobierno, coinciden en que Benedetti no está jugando ningún rol ni en la campaña al Congreso del Pacto ni en la de la Presidencia. Incluso el ministro se ha retirado de las reuniones de Petro con la cúpula del Pacto en la Casa de Nariño, como la que tuvieron en la víspera de la inscripción de las listas al Congreso. 

Por ahora, Benedetti ha intervenido en la campaña haciendo visible sus peleas con la oposición y produciendo una serie de videos en los que se muestra como el principal escudero de Petro y cuestionando el antipetrismo. En uno, reparte toallas Kleenex para los que criticaron la reunión del presidente con Donald Trump. Y en otro más reciente, aparece en un vídeo con inteligencia artificial formando una dupla goleadora con Petro.

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“Este gobierno siempre ha estado con los pobres. Espero que para las próximas elecciones escoja a alguien que vele por sus intereses y no vaya a votar por el verdugo”, dice un video. “Cuidado que la muerte anda mintiendo para volver otra vez. Cuidado y se jode esto otra vez”, dijo en otro en clara referencia a un gobierno antipetrista.

En todo caso, la autopromoción de Benedetti no sintoniza con la campaña cerrada y a la izquierda que lidera Cepeda. En su primer círculo el senador tiene a personas de bajo perfil que pertenecen a su tendencia política dentro del Polo Democrático, o que han hecho carrera en organizaciones como el Movimiento Vamos por los Derechos. Y los más visibles, como es el caso de Susana Muhamad o Jorge Rojas, son duros críticos de Benedetti y se fueron del gobierno cuando el ministro regresó al círculo de Petro.

Otra razón por la que la campaña Cepeda quiere mantener por fuera a Benedetti es porque creen que, a diferencia del 2022, la correlación de fuerzas favorece a la izquierda en la negociación con la clase política tradicional. “Hoy, gracias al gobierno Petro, tenemos una posición distinta para pactar con ciertos personajes que son importantes para ganar y gobernar”, dice un político del primer círculo de la campaña Cepeda, quien pidió la reserva de su nombre. 

En el desdén por Benedetti dentro de la campaña Cepeda también le suman el hecho de que el senador quiere convertir la anticorrupción como una de las banderas para atraer sectores políticos de centroizquierda, como el de Claudia López, según la lectura de otra persona de su equipo político más cercano, quien pidió la reserva de su nombre. “Iván está cerrado en lo programático y abierto en compartir la bandera anticorrupción”, dice. 

Desde el entorno de Benedetti dicen que, por ahora, el ministro no está interesado en entrar a la campaña Cepeda. Y que, de hacerlo, sería en un momento de emergencia para remontar una campaña que hoy ven con buenas chances de ganar desde la Casa de Nariño, pese a las dudas iniciales que existían sobre el senador del Paco Histórico. Las señales de las elecciones al Congreso del domingo pueden encender, o no, la alarma del experimentado y polémico ministro. 


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