En Bogotá cualquiera mata
Gustavo Aponte era un hombre bueno. Es fácil saberlo por el dolor evidente de su padre que hizo énfasis en la pérdida de la bondad de su hijo para la humanidad. “Era un hombre dedicado a su familia, sus amigos y a la virgen”, dijo el padre a los medios apenas logrando hablar sintiendo un dolor inconcebible para alguien que no ha tenido ni cerca una experiencia similar.
Nadie sabe con certeza por qué lo mataron y la investigación seguramente se tardará tanto como se ha tardado la de Roberto Franco o la de Miguel Uribe. Pero su homicidio una tarde luego de salir del gimnasio al que iba con su escolta sí le ha dejado claro a Bogotá que en esta ciudad el que quiera matar lo hace con absoluta facilidad.
Esta semana en La FM revelamos una investigación sobre el barrio........
