Un comunismo fuji-porciano, por Marisa Glave
Esta semana estrenamos nuevo presidente. Pero este cambio suena más a continuidad que a ruptura. José María Balcázar, antes que representante de una izquierda radical, es un componente funcional del pacto de impunidad instalado en el poder desde el Congreso.
Pero como en la política se ha implantando la lógica de la mentira cínica, donde lo que cuenta es la narrativa falsa pero performativa que busca transformar la percepción de la realidad, las y los voceros de la derecha conservadora – particularmente el Fujimorismo y Renovación Popular – señalan a diestra y siniestra que lo que ha ocurrido en el país es la toma del poder por parte del “comunismo”.
No nos confundamos, este tipo de narrativas no buscan realmente cambiar la realidad, sólo la percepción ciudadana acerca de lo que está pasando. Ni la señora Chacón o la señora Yarrow esperan que Balcazar mañana decida nacionalizar Camisea o emitir un Decreto Supremo con elevación de tasas que afecte exclusivamente al empresariado, o impedir un próximo concierto de Bad Bunny. Pero sí quieren que nosotros, las y los ciudadanos, creamos que estamos ad portas de una revolución comunista.
¿Por qué buscan esto? Porque quieren librarse del peso del gobierno del pacto de impunidad. Del peso en términos de gestión desastrosa, pero sobre todo en términos de agravio social. Dina Boluarte fue su alfil en la captura del poder y su operadora, con un saldo de cincuenta compatriotas muertos por la........
