Sin Bogotá no hay paraíso
Bogotá no es una plaza electoral más: es el corazón gravitacional de las elecciones presidenciales colombianas. Quien no gane -o al menos empate con dignidad- en la capital, no gana el país. Eso es lo que vuelve a mostrar, con crudeza, la más reciente lectura que hace La Silla Vacía de la encuesta de Atlas Intel, donde los candidatos se miden en Bogotá como en un laboratorio, y allí se define quién tiene vocación de mayoría y quién apenas de ruido ideológico.
La razón es simple y antipática para los románticos de la “Colombia profunda”. Bogotá concentra voto, opinión, agenda mediática, recursos y -sobre todo- capacidad de irradiación simbólica. No es solo que pese en el conteo; es que marca el clima. Cuando Bogotá se inclina, el resto del país interpreta.........
