Un país sin puentes, por Rodrigo Barrenechea
*Rodrigo Barrenechea, politólogo
Los resultados de la primera vuelta electoral son el reflejo de un país que cada vez se reconoce menos a sí mismo. A primera vista llama la atención la enorme fragmentación y la novedad de los partidos que alcanzan representación. Luego se nota la continuidad. Se trata de la misma polaridad y el mismo mapa que viene definiendo las elecciones desde hace décadas. En Lima y la costa, un conjunto de candidaturas propone, con matices, la continuidad del modelo económico e institucional vigente. En la sierra, Sánchez canaliza el voto andino y rural en favor de la disrupción y un nuevo orden. No existen partidos o líderes que logren representar exitosamente a ambas partes del Perú.
Si bien las diferencias estructurales que dividen a estos 'dos Perús' tienen raíces profundas en nuestra historia y sus herencias coloniales, lo cierto es que su traducción en una geografía electoral polarizada es relativamente reciente. Los partidos políticos de los ochenta y el fujimorismo de los noventa conectaron al Perú urbano con el rural. En los ochenta lo hicieron........
