La universidad y la crisis de la democracia
Pedro P. Grández Castro - Profesor universitario. Sociedad Peruana de Constitucionalistas (SPC)
Desde que Seymour Martin Lipset formuló en 1959 su hipótesis sobre las condiciones sociales de la democracia, la investigación comparada ha acumulado evidencia en la misma dirección: la democracia es más resistente donde la educación ha alcanzado niveles altos de desarrollo. No se trata de una correlación superficial. Edward Glaeser y sus colaboradores demostraron, con metodología econométrica rigurosa y datos de largo plazo, que el capital humano —la educación, las habilidades cognitivas, la capacidad lectora— es una fuente de crecimiento más importante que las propias instituciones políticas: los países no prosperan porque tienen buenas instituciones, sino que construyen buenas instituciones porque primero acumularon capital humano ('Do Institutions Cause Growth?', Journal of Economic Growth, 2004). En un estudio de 2007, Glaeser amplió sus conclusiones: la escolarización eleva los beneficios de la participación cívica y sostiene regímenes de base amplia frente al autoritarismo; la educación no es consecuencia de la democracia sino su condición de posibilidad ('Why Does Democracy Need Education?', Journal of Economic Growth, 2007). El indicador de estabilidad democrática más seguro no es el PBI, sino la inversión sostenida en educación, en investigación y en universidades capaces de formar ciudadanos con criterio crítico y capacidad de exigir rendición de........
