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Violencia sexual y política: Una visión autoritaria, por Cecilia Méndez

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22.04.2026

Cuando el candidato a la presidencia de la República, Rafael López Aliaga (RLA), se subió a una tarima frente al local del Jurado Nacional de Elecciones al día siguiente de la votación para denunciar un supuesto fraude mientras los votos aún se contaban, estaba siguiendo un libreto conocido (y no solo en el Perú, para los que recordamos a Trump…), tanto así que ha acuñado un neologismo: fraudismo. Esta vez el fraudismo viene con ingredientes novedosos a los que es necesario prestar más atención.

Haciendo gala del lenguaje soez y la prepotencia a la que nos tiene acostumbrados, RLA añadió a su larga lista de comportamientos delictivos, otros de mayor gravedad moral y política. No solo incitó a anular el proceso electoral llamando a “la insurgencia” y a “incendiar la pradera”, tildando de “ladrón” al jefe de la ONPE, sino que amenazó al presidente del Jurado Nacional de Elecciones con violación sexual, en términos que no puedo repetir, “para hacerlo hombre”, si en un plazo de 24 horas no anulaba la “porquería” de elecciones. Lo reiteró con expresiones gráficas que han quedado registradas en videos, ante las risas bobas y la aclamación de sus seguidores, que lo vitoreaban, cómplices.

Violación sexual como sometimiento

La amenaza de violación sexual no puede tomarse como un simple exabrupto “porkino”. Más bien, saca a relucir uno de los lados más oscuros de nuestra sociedad, en este caso, de los sectores altos de Lima que abrazan posturas políticas ultraconservadoras. Renovación Popular, el partido de RLA, un dizque católico célibe, devoto de la Virgen María, ha dado señas de tener una relación permisiva con la violación sexual. Para empezar, aquella cometida contra niñas y mujeres. Como........

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