Bolivia sin tiempo para ensayar
En economía solemos distinguir entre el diagnóstico, las opciones de política y la capacidad de implementarlas. En Bolivia, desafortunadamente, hemos avanzado bastante en lo primero, discutido bastante en lo segundo y fallado reiteradamente en lo tercero.
No porque falten informes, propuestas o buenas intenciones. Tampoco porque los problemas sean enteramente novedosos. La mayor dificultad parece estar en que las decisiones importantes duran poco: se anuncian con entusiasmo, se discuten con pasión y luego se diluyen en la siguiente coyuntura, en el próximo conflicto o en el cambio de autoridades.
Esta fragilidad tiene un costo que no siempre vemos. Cada mes de indefinición regulatoria, cada reforma que se posterga y cada señal contradictoria que se envía tiene efectos sobre la inversión, el empleo y la confianza. No son abstracciones técnicas: son decisiones de empresas que se frenan, de familias que se endeudan con........
