“¿Qué horas son?, las que ud. diga".
Es un mal endémico el que difícilmente se le hagan críticas a la autoridad. Surgen los temores de las reacciones que se puedan tener, porque además no hemos desarrollado los procesos en los que se pueda debatir sin que medien amenazas o los explicables temores, por lo que puede provocar lo que se le dice a la autoridad o a los jefes.
Se tiende a crear procesos en que se combinan todo tipo de actitudes en donde en muchos casos prevalece el servilismo, o algo que en ocasiones se convierte en una constante, el silencio. Más vale no decir nada, porque todo lo que diga se puede revertir o no vaya a ser que se enojen y me corran.
No es casual aquello de ¿qué horas son?, las que usted diga. Esta expresión tiene que ver con la relación que a lo largo de décadas se ha establecido en la política. No hay quien se atreva a plantear directamente las cosas y suele suceder que cuando esto pasa, ciertamente las autoridades, o los jefes, terminan sintiéndose agredidos, porque en lo general no aceptan la crítica y la........
