Epidemia social: ¿negación colectiva?
“A esas mujeres que denuncian agresiones décadas después, no les creo”, me dijo alguien hace poco. La frase no es rara, revela una desconfianza internalizada que desconoce cómo opera la violencia. Quien la ha vivido sabe que el silencio no es una estrategia, sino una consecuencia. El trauma silencia las palabras; el miedo paraliza; la revictimización castiga.
También es cierto que muchas veces pasamos de largo ante estas noticias. Titulares —muchos de ellos sensacionalistas— sobre feminicidios o agresiones incomodan, saturan, duelen; pero ignorarlos, en lugar de desvanecer la violencia, la normaliza.
El tema nada tiene que ver con la mal llamada “ideología de género” ni con posturas feministas radicales; se trata de violencia machista y de un sistema que, de forma sostenida, devalúa la vida, especialmente la de las mujeres. Y eso no es una opinión: son datos.
En Bolivia, las cifras son elocuentes. En lo que va de 2026 se han registrado al menos 28 feminicidios. En la mayoría de........
