menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

No hay amor sin admiración

8 0
15.06.2026

El banco era negro, giratorio e incómodo. Una manguera de oxígeno a mis espaldas me impedía recostarme, así que permanecí erguido cinco horas y ocho minutos, en silencio, mientras a tres metros alguien reposicionaba un maxilar y fijaba hueso con titanio.Podría decirse que estaba ahí por amor, y es cierto, pero esa respuesta nombra el efecto sin tocar la causa. Estaba ahí, sobre todo, por admiración.En esa espera aprendí algo: quien espera no controla nada, solo puede permanecer.Quizás por eso la admiración se parece tan poco a la posesión. No busca intervenir ni dirigir, no necesita protagonismo. Se conforma con algo más humilde y más difícil: prestar atención.Ver a alguien hacer aquello para lo que se preparó durante años, y aceptar que,........

© La Patria