Para el uso de hay-ay, gravar-agravar, sino-si no, en cabeza
‘Hay’ es la tercera persona del singular del presente de indicativo del verbo ‘haber’, que se emplea en oraciones impersonales que significan existencia –‘hay novedades’– y en otras que manifiestan obligación o ideas semejantes –‘hay que hacer esto’–. Y ‘¡ay!’ es una interjección con la que expresamos especialmente dolor. Seguida de la preposición ‘de’ significa ‘maldición’ (‘¡ay de los que blasfeman!’) o ‘amenaza’ (‘¡ay de mí!’ –‘¡pobre de mí!’). Son, pues, dos términos muy diferentes. Inexplicablemente, el columnista Hernando Arango Monedero utilizó el primero por el segundo en la siguiente exclamación: “Hay mi Colombia, cuánto me dueles” (Eje 21, 5/2/2026). Siguiendo las normas gramaticales y ortográficas, “¡Ay, mi Colombia, cuánto me dueles!”. Como toda interjección, ‘¡ay!’ debe estar acompañada siempre –y ‘siempre’ es ‘siempre’– por los signos de admiración, sin........
