La transición no se contempla: se construye con protesta, unidad y liderazgo social, por Rafael Veloz García
Los cambios realizados por la usurpadora Delcy Rodríguez no son una rectificación del sistema, sino una nueva operación de supervivencia. No estamos viendo una reforma del poder, sino una redistribución del poder entre los mismos factores que han sostenido la corrupción, la represión y la impunidad. El relevo de Vladimir Padrino por Gustavo González López —exjefe de inteligencia y funcionario sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea, según Reuters y AP— y la amplitud de la reciente reestructuración ministerial muestran, más que una apertura, un esfuerzo por consolidar mandos leales y recomponer control interno.
Por eso, los nombramientos recientes deben leerse como parte de una misma receta: mover fichas para proteger al régimen, comprar tiempo y proyectar una falsa imagen de renovación. La designación de Tarek William Saab como jefe de la Gran Misión Viva Venezuela y el paso del “magistrado” Carlos Alexis Castillo al Ministerio del Trabajo no hablan de cambio democrático, sino de reciclaje político y de colonización partidista de las instituciones. Cuando un operador del aparato represivo es “reubicado” y un “magistrado” salta al gabinete, lo que se confirma es la permanente erosión de la independencia institucional y la persistencia de un sistema que se protege a sí mismo.
Ese diagnóstico coincide con el material que ya tenemos acumulado. El manifiesto urgente de la Plataforma Social de más de 25 organizaciones sociales bajo el liderazgo del Programa de Organización Ciudadana, POC y la Confederación de Profesionales de Venezuela, CONFEPUV, advierte que en Venezuela se ha instrumentado una “maquinaria represiva” mediante el uso abusivo de fuerzas armadas y policiales y la instrumentalización del Poder Judicial, el Ministerio Público y la Defensa Pública; además,........
