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El nuevo orden invisible: Cómo se redibuja el poder global en el siglo XXI, por Dayana Cristina Duzoglou Ledo

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13.05.2026

Durante décadas, el mundo creyó entender cómo funcionaba el poder global: petróleo, territorio y ejércitos eran los indicadores fundamentales. Las grandes potencias medían su influencia mediante tratados militares y el control de rutas comerciales visibles, y la política internacional parecía estable y predecible. Se creía que quien dominaba la energía, las finanzas y la capacidad militar controlaba el tablero global y que la geopolítica se limitaba a guerras y fronteras.

Sin embargo, esta visión comenzó a desmoronarse. Mientras los gobiernos discutían cuestiones políticas basadas en lógicas del siglo XX, nuevas dinámicas de poder se estaban configurando en espacios invisibles. La soberanía moderna ya no depende exclusivamente de ejércitos o fronteras, sino de infraestructuras digitales, satélites, cables submarinos, algoritmos y capacidad de adaptación ante cambios tecnológicos. Los antiguos indicadores de poder dejaron de ser suficientes para comprender la complejidad del siglo XXI.

El fondo del océano como nuevo territorio estratégico

El fondo del océano ha dejado de ser un territorio remoto o meramente científico para convertirse en un espacio estratégico crítico. Zonas como Clarion-Clipperton, en el Pacífico, contienen nódulos polimetálicos con cobalto, níquel y manganeso, esenciales para baterías eléctricas, sistemas de defensa avanzados y tecnologías vinculadas a la transición energética. La carrera por estos recursos es un reflejo de cómo la independencia tecnológica futura dependerá de quienes controlen estas minas submarinas.

Pero la relevancia de los océanos va más allá de los minerales. Los cables de fibra óptica que transportan la mayor parte del tráfico de internet global cruzan estas mismas zonas. Por lo tanto, controlar el lecho marino significa también controlar parte del sistema nervioso digital del planeta, con capacidad de proteger, monitorear o incluso intervenir en redes críticas. La geopolítica submarina combina economía, tecnología y seguridad nacional, y........

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