Nostradamus: la profecía y el mito que nos gusta creer
Hay ideas que sobreviven no porque sean verdaderas, sino porque resultan cómodas. Otras, porque alimentan el miedo, la curiosidad o esa necesidad humana de creer que el caos tiene un guion oculto. Las supuestas profecías de Nostradamus a mi parecer pertenecen a ese grupo: un fenómeno cultural persistente, reciclado siglo tras siglo, que dice más de nuestra forma de interpretar la realidad que de la capacidad predictiva de un médico francés del siglo XVI.
Cada vez que el mundo atraviesa una crisis, una guerra, una pandemia, un atentado, una catástrofe natural, reaparece Nostradamus como si hubiese estado aguardando pacientemente su momento. Se desempolvan cuartetas ambiguas, se reinterpretan palabras arcaicas, se traducen y retraducen versos oscuros, y se nos dice, con tono solemne, que “lo que está sucediendo hoy 470 años después ya estaba escrito”. Como si los acontecimientos humanos no fueran el resultado de decisiones políticas, errores colectivos, ambiciones económicas o simples coincidencias históricas, sino la ejecución puntual de un libreto profético.
Pero ahí está........
