menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Más allá de las rejas. Un mundo sin cárceles

19 3
22.01.2026

Imagen de la cárcel de Topas (Salamanca). / LOZ

En un contexto global donde el encarcelamiento masivo se ha normalizado como respuesta primordial al conflicto social, la irrupción de "Un Mundo sin Cárceles" de Samuel Huesca (con prólogo de Emiliano de Tapia), editado en Instagram en 2025, no es solo una publicación, sino un acto de intervención cultural. Este "libro-digital" trasciende el formato tradicional para plantar, en el ecosistema de las redes sociales, una semilla de cuestionamiento radical. El autor no se limita a proponer reformas al sistema penitenciario; lo disecciona, expone sus lógicas perversas y, con valentía, propone su abolición como horizonte ético y político necesario. Esta obra es un instrumento teórico-práctico que, desde la inmediatez de una plataforma como Instagram, desafía a sus lectores a desaprender lo asumido y a imaginar una arquitectura de justicia completamente distinta.

El libro se estructura en tres planos: una crítica demoledora al sistema carcelario actual, una exploración de los principios y alternativas de la justicia abolicionista, y, finalmente, un conjunto de propuestas tácticas y acciones concretas (con una desbordante bibliografía) para transitar hacia ese otro mundo posible. A lo largo de estas páginas, Samuel Huesca demuestra que la abolición no es un sueño ingenuo, sino una perspectiva rigurosa y urgente para construir una seguridad social fundamentada en la comunidad, la reparación y la equidad.

1. Desmontando el mito de la "Industria del Castigo"

Samuel Huesca inicia su argumentación con un análisis incisivo del paradigma carcelario vigente, al que denomina la industria del castigo. Su crítica no se queda en la superficie de las malas condiciones o la sobrepoblación, sino que ataca los cimientos mismos de la institución.

En primer lugar, desmitifica la eficacia de la cárcel. Con datos y lógica contundente, evidencia que el sistema penitenciario es un rotundo fracaso en sus objetivos declarados. No reinserta: al contrario, estigmatiza y traumatiza, generando altas tasas de reincidencia. No disuade: el endurecimiento de las penas no muestra correlación con la reducción de delitos graves. No genera seguridad pública: la lógica del encierro desplaza y administra problemas sociales (pobreza, adicción, enfermedad mental, desigualdad), pero no los resuelve. La cárcel, argumenta, es una solución costosísima -económica y humanamente- a problemas que requieren respuestas sociales, sanitarias y económicas.

En segundo lugar, revela su función de........

© La Opinión de Zamora