La gloria de los nazarenos
Nazarenos de la Humildad. / Álex Zea
Cuando ya está aquí la primavera, cuando la luz empieza a cambiar y el aire está borracho de azahar, comienza también un tiempo silencioso y profundo para las hermandades: el tiempo de la gloria de los nazarenos.
Ser nazareno es mucho más que vestir una túnica y un capirote. Es un gesto de fe y de pertenencia. Es caminar junto a la imagen que durante todo el año ocupa nuestros rezos, nuestros recuerdos y nuestras promesas. Es acompañar a Cristo o a su Santísima Madre por las calles, no como espectadores, sino como parte viva de la estación de penitencia.
El nazareno, en realidad, se vuelve invisible. Bajo el capirote desaparecen los nombres, las profesiones, las edades y las diferencias. Todos somos iguales. Todos formamos parte de una misma oración que avanza lentamente por la ciudad. En esa........
