menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Flores bordadas de la Huasteca/ Elena Poniatowska

21 5
15.02.2026

Las flores en ambas camisas vienen hacía mí y los jóvenes que las portan llenan el sofá de la casa de Chimalistac con pétalos de colores mientras les ruego que me respondan:

–Me llamo Erandi Salgado, tengo 31 años y soy neurosicóloga de profesión; soy amante de los textiles de México, pero sobre todo de la Huasteca.

(Erandi es una mujer muy delgadita de cabello largo que no tiene la menor idea de su encanto y de cómo ilumina la casa con la poesía de sus movimientos.)

–Yo soy Horacio Puga, tengo 28 años y soy músico tradicional; me dedico a tocar huapango, música huasteca. Y tenemos un proyecto que se llama La Andariega.

(Horacio se pone de pie y pienso que a lo mejor es el Rey Sol por la sinceridad de su sonrisa).

–Nos dedicamos a la difusión de la cultura Huasteca: los bordados, la música, la danza– responde Erandi. Nuestra colectividad la conforman maestras artesanas de varios lados de la Huasteca; les buscamos espacios aquí, en la Ciudad de México, para dar a conocer su trabajo. Eso es lo que hacemos y también tenemos talleres de música y de danza donde enseñamos a gente de todas las edades a tocar y a bailar. Estamos celebrando nuestro quinto aniversario. ¿Usted baila, Elenita?

–Sí, pero no como mi hermana Kitzia, que nunca se hizo del rogar… ¿A ustedes qué los motivó a iniciar su proyecto?

–Hace 12 años conocí la Huasteca y me enamoré de los paisajes, de la música. Horacio y yo nos conocimos hace siete años. Con La Andariega convivimos con maestras artesanas no sólo laboralmente, sino que conocemos sus casas, a su familia. Nos dimos cuenta de que no tenían muchos espacios para vender sus artesanías. En Hueycuati-tla, Ixcacuatitla y Zontecomatlán, en Veracruz; en Cuetzalan, Xochitlán y Naupan, en Puebla; en Jaltocan, Chililico, Huejutla y Tantoyuca Atlapexco, en Hidalgo; los habitantes se dedican a lo mismo; o sea, los artesanos de estas comunidades no tienen tantos espacios para vender sus piezas, todo se queda en esa misma localidad. Hace cinco años les propusimos crear esta colectiva para que nosotros, en la Ciudad de México,........

© La Jornada